viernes, 26 de agosto de 2011

MONICIONES

DOMINGO XXII DEL T.O. – A.

Monición de entrada
Paz y bien. El ser humano se debate entre la vida divina y la vida humana, entre su autonomía y la necesidad de Dios. La palabra de Dios en esta Eucaristía nos quiere guiar en estas disyuntivas para que, eligiendo la vida que Dios nos da Cristo, pueda realizarse en su anhelo de vida y de felicidad. Abramos nuestro corazón para celebrar con alegría la Eucaristía, fuente de la gracia, del amor y de la vida que Dios nos ofrece una vez más en su Hijo Jesucristo.

Monición a la 1ª  lectura -  Jer 20, 7-9
Nos describe el pasaje siguiente de Jeremías el misterio y drama de su vocación y cómo la fuerza de Dios es prácticamente irresistible. Escuchemos.

Monición al Salmo 62
Frente al misterio que nos ha descrito el profeta en la primera lectura, el salmo nos invita a proclamar que en realidad nuestra vida no tiene sentido fuera del ámbito de Dios.

Monición a la 2ª lectura – Rm 12, 1-2      
Y frente a la fuerza de Dios se presenta la fuerza seductora del mundo, que la hemos de saber vencer con la sabiduría, que nos ha de guiar a los seguidores de Cristo.

Monición al  evangelio – Mt 16, 21-27
La vida y la existencia del ser humano en todos los aspectos de su vida está llena de contrastes; veamos cómo los describe el presente pasaje del Evangelio.

PRECES DE LOS FIELES
Sacerdote: Con la humildad que nos es propia como a hijos de Dios, necesitados siempre de su gracia para realizarnos en su voluntad amorosa, le expresamos nuestras necesidades e inquietudes.
Respuesta: Padre nuestro, escúchanos.
-Por la Iglesia, para que sea fiel instrumento de Dios para llevar a todos hacia las fuentes verdaderas de vida. Oremos.
-Por todos los que ejercen autoridad en el mundo, para que lo hagan con espíritu de servicio y de trascendencia. Oremos.
-Por todos los que en nuestro mundo son víctimas de la violencia, el terrorismo y la injusticia, para que se sientan acompañados y fortalecidos en sus pruebas. Oremos.
-Por todos nosotros que hemos sentido el llamado amoroso de Dios, para que respondamos con toda confianza y compromiso a su voluntad. Oremos.
Sacerdote: Dios y Padre nuestro, acoge bondadosamente estas intenciones para que nuestro mundo sea el lugar que tú quieres para nosotros tus hijos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

MONICIÓN DE ENVÍO
Inspirados por la Palabra de Jesús en el evangelio vayamos a nuestra vida con la seguridad de poder superar todo lo que se oponga a nuestra fidelidad en su seguimiento, dando testimonio de la verdadera que vida que el hombre busca aun si saberlo.

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