"JERUSALÉN, CUÁNTAS VECES HE QUERIDO REUNIR A TUS HIJOS, PERO TÚ NO HAS QUERIDO" lC 13, 31-35. Es el drama de la unidad y de la paz que sufrimos en el mundo: nos resistimos a ser uno como Jesús nos ha enseñado.
"JERUSALÉN, CUÁNTAS VECES HE QUERIDO REUNIR A TUS HIJOS, PERO TÚ NO HAS QUERIDO" lC 13, 31-35. Es el drama de la unidad y de la paz que sufrimos en el mundo: nos resistimos a ser uno como Jesús nos ha enseñado.
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