sábado, 7 de febrero de 2015

Descansar en el Señor

FIESTA DE SANTA COLETA, VIRGEN, Segunda Orden Franciscana "Vengan conmigo a un lugar solitario para que descansen un poco" Mc 6, 30-34 Bonito pensamiento para este fin de semana y domingo.

viernes, 6 de febrero de 2015

Confianza en Dios

"Que no haya entre ustedes avidez de riquezas, sino que cada quien se contente con lo que tiene. Dios ha dicho: Nunca te dejaré ni te abandonaré; por lo tanto, nosotros podemos decir con plena confianza: El Señor cuida de mí, ¿por qué les he de tener miedo a los hombres?" Hbr 13. 1-8.

jueves, 5 de febrero de 2015

FIESTA DE SAN FELIPE DE JESÚS

FIESTA DE SAN FELIPE DE JESÚS, PROTOMÁRTIR DE MÉXICO "Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga" Lc 9, 23-26. San Felipe lo siguió hasta la meta: hasta la cruz misma. Murió crucificado.

miércoles, 4 de febrero de 2015

las pruebas

"Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda. Porque el Señor corrige a los que ama y da azotes a sus hijos predilectos. Soporten, pues, la corrección, porque Dios los trata como a hijos; ¿y qué padre hay que no corrija a sus hijos? Es cierto que de momento ninguna corrección nos causa alegría, sino más bien tristeza. Pero después produce, en los que la recibieron, frutos de paz y santidad". Hbr 12, 4ss. Para leerlo y releerlo y hacerlo tema de oración con el Señor.

martes, 3 de febrero de 2015

Más fe, siempre fe

"Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?”. Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. Mc 5,21-43. Siempre Jesús nos invita a la esperanza, pase lo que pase. Señor, auméntanos la fe.

lunes, 2 de febrero de 2015

LUZ DE LAS NACIONES

FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN EL TEMPLO "San Lucas: 2, 22-40 ---- Mis ojos han visto al Salvador. Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones. Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo: "Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel".

domingo, 1 de febrero de 2015

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